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Proyecto 17

Cuando el reloj de la Puerta del Sol marcó el inicio del nuevo año hace 17 días, numerosas mentes españolas elucubraron propósitos de lo más variopinto: cuidar bien de la pareja, de nuestros mayores y/o de los hijos; apuntarse al gimnasio, perder unos kilitos; encontrar un buen trabajo, mejor aún si incluye un buen sueldo; dejar el tabaco o alguna otra adicción, e incluso ser feliz.

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En esta entrada propongo que nos propongamos otro tipo de proposiciones. Porque eso de cuidarse, mostrar amor a la familia y enfrentarse a los propios problemas está muy bien, pero también hemos de enriquecer nuestras almas. Y donde digo alma, puede leerse neocorteza cerebral o lo que se prefiera en cada caso. Porque si no te culturizas, al final acaba el año y te das cuenta de que no has hecho más que trabajar y disfrutar de la vida. Y eso es algo muy triste.

Iré actualizando los distintos epígrafes con un pequeño comentario para cada objetivo.

 

I. Leer, al menos, 17 libros a lo largo de 2017. Narrativa, ensayo, lírica: vale todo.

  • Reflejos de absenta, de Alexis Falkas. Me tocó en un sorteo (gracias a @AlexMorenoJ) y a Fortuna no se le hace un feo. Una novela indie muy ágil sobre un escritor que escribe sobre un escritor que resulta que en realidad es… Ahí lo dejo. Disfruté particularmente el final, una sucesión de giros argumentales hasta la última página.
  • The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, de Douglas Adams. En el plano narrativo, es una aventura divertidísima. El humor blanco abunda más que en las novelas de, por ejemplo, Terry Pratchett, pero el humor ácido, mordaz, irreverente y, en una palabra, inglés, tiene una presencia nada desdeñable. La mofa del antropocentrismo, reducido al absurdo durante toda la obra, es brillante.
  • Madreselva, de Emmanuel Marzía. Otra novela indie, pero con nula promoción en internet (ni siquiera por parte del autor). Me gustó la caracterización de los personajes, unos miserables forros (ya que se trata de una narración argentina) muy distintos entre ellos: odio, manipulación, mentira, obsesión, venganza, corrupción… Ahora bien, no me gustó nada la forma de llevar los diálogos.
  • Los justos, de Albert Camus. Corto libro, larga función teatral. Cinco actos con Yanek, Dora, Boria, Voinov y Stepan, unos terroristas en las vísperas de la Revolución Rusa con unos conflictos intra e interpersonales que Camus expone de forma magistral.
  • El guardían invisible, de Dolores Redondo. La exposición de la mitología vasco-navarra, la descripción de los paisajes y el personaje de Amaia Salazar son ingredientes encantadores. Otras cosas no han sido de mi agrado: una trama policíaca mediocre, diálogos en los que unos personajes prolijos se explayan con la inconveniente intención de informar al lector, importantes personajes sin sombras, desenlace precipitado…
  • La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. De las novelas suelo destacar la trama, pero en Ruiz Zafón he de mencionar su calidad como escritor. ¡Qué buen uso del lenguaje! ¡Qué personajes tan encantadores en la Barcelona de los años cincuenta! En lo que respecta a la acción (introducción, nudo, desenlace), no obstante, no me parece nada del otro mundo. Demasiado predecible, quizás.
  • Veinte poemas de amor y una canción desesperada | Los versos del capitán, de Pablo Neruda. La edición aunaba composiciones de la adolescencia del poeta (etapa neorromántica) y poemas de su madurez (etapa vanguardista).
  • Firefight, de Brandon Sanderson. Segunda parte de The Reckoners, una refrescante y dinámica serie literaria de héroes muy humanos y gente con superpoderes que, de forma más natural que en los típicos cómics de superhéroes, tiende a la arrogancia y al afán de poder.

 

II. Visualizar, al menos, 17 largometrajes a lo largo de 2017. Comedia, drama, suspense, documental: vale todo.

  • Vaiana, dirigido por Ron Clements y John Musker. Disney lo ha vuelto a hacer. La Frozen tropical presenta a una princesa valiente, independiente y heroica, entre canciones pegadizas (¡una de ellas está parcialmente en tokeluano!) y una calidad visual impecable.
  • La La Land, dirigido excelentemente por Damien Chazelle, con música de Justin Hurwitz. Tras un inicio constituido principalmente por tópicos, aunque amenizados con buenas canciones y coreografías bien trabajadas, la historia verdaderamente llega a emocionar. ¡Qué buena actuación de Emma Stone!
  • Split, dirigido por M. Night Shyamalan. A mi juicio, en términos de guion no llega al nivel de Unbreakable, pero James McAvoy encarna a un villano encantador. Y es que a algunos malos se les coge cariño, a otros se les odia, de otros se siente compasión, otros hacen gracia; amparado en un caso extremo de transtorno de personalidad múltiple, Shyamalan presenta todos esos tipos de villano en uno.
  • The Dreamers, dirigido por Bernardo Bertolucci. De mis mejores descubrimientos. Dos hermanos que mantienen una relación semi-incestuosa en el París de 1968 aceptan «de los suyos» a un estudiante estadounidense. Los tres son cinéfilos y reproducen en sus costumbres, como forma de vida, escenas del cine clásico. Eva Green, espectacular.
  • This is the End, dirigido por Evan Goldberg y Seth Rogen. Loquísima comedia americana, más allá de lo típico. Las conversaciones entre Jay Baruchel y Seth Rogen resultan genuinamente naturales, pese a todos los elementos absurdos que incorporan.
  • El guardián invisible, dirigido por Fernando González Molina. La película es una buena adaptación de la parte mala de la novela, pero omite casi todo lo relativo a la mitología. Omite, pues, lo que hace especial a la obra que pretende adaptar. Nada recomendable.
  • House of 1000 corpses, dirigido por Rob Zombie, quien, además de dirigir, produce, escribe el guion, actúa en uno de los roles más importantes y se encarga de la música. Ni es una obra maestra ni pretende serlo, aunque hay quien la considera una película de culto, pero merece la pena por audaz, por macabro y por… raro.
  • Womb, dirigido por Benedek Fliegauf. Una película inequívocamente europea, experimental, de ritmo lento y gran dirección artística. En un futuro próximo, la clonación humana es legal (aunque socialmente mal vista) y algunas personas la ven como una suerte de revivir a seres queridos que han fallecido. De nuevo, una actuación excelente de Eva Green; Matt Smith, sin embargo, resulta decepcionante.

 

III. Terminar, al menos, 17 videojuegos (con desenlace) a lo largo de 2017. Aventura, rol, acción: vale todo.

  • Life is Strange, dirigido por Michel Koch y Raoul Berbet, con una meritoria banda sonora compuesta por Jonathan Morali. La aventura desarrollada por Dontnod y publicada por Square-Enix involucra puzles, viajes en el tiempo y personajes memorables, llegando a lo psicodélico al final.
  • Bravely Second: End Layer, dirigido por Kensuke Nakahara. Más allá de simples reminiscencias, el sistema de juego devora y amplía todo lo que fue el gran Final Fantasy V (1992). Pero aquel no tenía voces, y este juego… ¡qué buen doblaje! Personalmente destacaría a Casandra Lee Morris, que dobla a Edea Lee. Interesantes rupturas de la cuarta pared.
  • Professor Layton and the Unwound Future, dirigido por Usuke Kumagai y Jun Suzuki. El mejor de la trilogía de Nintendo DS. Además de la resolución de 175 o más puzles, el juego de Level 5 utiliza más cinemáticas y diálogos que nunca para mostrar una historia con momentos sorprendentemente emotivos y épicos.
  • Silent Hill: Shattered Memories, dirigido por Mark Simmons. El suspense adquiere más peso que el terror en la búsqueda de su hija que emprende Harry Mason. Del jugador se requiere sentido de la orientación, resolución de puzles y habilidad para esquivar a los enemigos. Importantes defectos del juego, como la nula variedad de enemigos (¡uno!), quedan compensados con un final chocante.
  • Project Zero 2, dirigido por Makoto Shibata. Pese a un control innecesariamente tosco (tipo tanque), escasez de puzles y desenlace literalmente anunciado, esta contribución al terror japonés consigue su objetivo primario: dar miedo. Mi tensión y mis sustos también consiguieron hacer reír a mi acompañante.
  • Super Mario 3D Land, dirigido por Koichi Hayashida. Nintendo hizo para 3DS la mejor entrega de Mario en cualquier consola portátil. Fue muy gratificante terminar los 42 niveles normales y los 40 niveles especiales.
  • Shadow Complex, dirigido por Donald Mustard. Como producción independiente, su mérito y su originalidad son innegables, pero ciertas pretensiones se quedan cortas. La historia de infiltración, que se complementa con una novela, no combina bien con una jugabilidad basada en la acción.
  • Professor Layton and the Spectre’s Call, dirigido por Usuke Kumagai. Como siempre, más de 100 puzles consiguen exprimir el ingenio del jugador. Sin embargo, de 13 capítulos pasamos a 10, de una encantadora Londres volvemos a un pueblo ficticio y la historia no consigue emocionar tanto como la de Futuro perdido.

 

IV. Escuchar, al menos, 17 álbumes de música a lo largo de 2017. En este caso, no me atrevo a concluir que valen cosas como: Es el baile del verano, con la Leti, tiki taka, tiki taka.

  • Slaves and Masters, de Deep Purple. Considerado generalmente uno de los peores discos de los ingleses, ha tenido, a mi juicio, una valoración injusta. Puede que no tenga la voz que esperas (Joe Lynn Turner, de Rainbow), ni la contundencia que esperas de DP, o que las letras sean banales. Yo… he disfrutado escuchándolo.
  • Cuando no te pones falda, de Sínkope. Primer disco que escucho de este grupo de rock de este país. Me han sorprendido las letras de Vito, llenas de significado y con un enfoque mucho más lírico de lo que intuía.
  • Brave New World, de Iron Maiden. Había escuchado ya aproximadamente la mitad del álbum, pero en forma de temas sueltos (The Wicker Man, The Mercenary, Dream of Mirrors…). No obstante, soy partidario de escuchar los álbumes de una sentada, hasta el punto de que no me suelo permitir separar criminalmente los temas de un disco con personalidad sin escucharlos todos antes para confeccionar arbitrariamente una lista de reproducción. Al final he saldado esta deuda y, francamente, concluyo que es uno de los mejores trabajos del grupo británico.
  • The Ashtonishing, de Dream Theater. El nombre le viene al pelo. Su composición, verdaderamente impresionante y refrescante, aprovecha el virtuosismo de cada miembro del grupo, incorpora nuevos sonidos instrumentales y recurre a coros masivos. El álbum, con una duración que supera las dos horas, va más allá del metal progresivo de Awake o Train of Thought, pareciendo no querer circunscribirse en un género concreto.
  • Contratiempo, de Gritando en Silencio. Me alegro de haber descubierto este grupo de rock español. No sé si es su mejor álbum, pero es enorme. Letras llenas de significado, de gran valor literario; buena composición instrumental; buena voz; buena producción.
  • Desire, de Bob Dylan. Probablemente, de lo más alocado, arriesgado, variado, narrativo y receptivo a influencias del reciente Premio Nobel. Al escuchar por vez primera el disco completo, solamente reconocía la mítica (y polémica) Hurricane.
  • La última bala, de Iratxo. Sigo con mi particular aprendizaje sobre rock urbano español, en este caso con notables influencias de ska y reggae. Mi tema favorito, Podar el Rosal.
  • Avalancha, de Héroes del Silencio. Álbum particularmente rockero de Enrique Bunbury, Juan Valdivia y compañía. Aunque está lejos de ser el más exitoso, le he cogido un cariño particular. Hasta este disco, casi todo lo de Héroes me sonaba demasiado similar.
  • Canción animal, de Soda Stereo. Se trata del quinto álbum de estudio de esta famosa y talentosa banda argentina. Muchos lo consideran el comienzo de la madurez del grupo. Casi todas las canciones son por sí mismas éxitos, lo que resulta ciertamente meritorio.  Enorme disco.

 

V. Asistir a, al menos, 17 seminarios de ciencia o humanidades, exposiciones en museos o foros, visitas a ciudades desconocidas hasta el momento o cursos no obligatorios.

  • Quantum Mechanics of Molecular Structures, impartido por Kaoru Yamanouchi. Un curso que ha mejorado sustancialmente mi interpretación de espectros de absorción en las regiones IR y visible. También me ha hecho descubrir la difracción de electrones, cuyos patrones de interferencia son inesperadamente divertidos.
  • ¡Sorpréndeme!, una exposición de Philippe Halsman en el CaixaForum de Madrid. El talento, la lucidez, el sentido del humor y el afán de trabajo del fotógrafo, en efecto, me sorprendieron. Ingeniosas imágenes de Salvador Dalí, Fernandel, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe y Alfred Hitchcock, entre otros inmortales.
  • The art of the Brick, en el teatro Fernán Gómez. Representación artística del universo DC Comics, particularmente de La Liga de la Justicia, con las clásicas piezas de Lego. Como inconveniente, ciertamente esperaba encontrar más personajes de DC, pero la obra se centra únicamente en Superman, Batman, The Flash, Wonder Woman, Green Lantern y Cyborg.
  • The Jack the Ripper Tour, en el este de Londres. La guía era una mujer simplemente maravillosa. Durante al menos una hora y media, nos llevó por zonas otrora oscuras de la capital británica, proyectando sobre las paredes fotografías de las víctimas canónicas y exponiendo las distintas teorías sobre un cruel asesino en serie jamás capturado.
  • We/Code, de Ironhack. Curso intensivo de HTML y CSS en un solo día. Incluía un concurso consistente en diseñar una web conocida; me fui a lo más difícil, estúpidamente, y opté por Spotify. En el blanco de la letra se parecían.
  • Cursos de interpretación: Iniciación al teatro, en el teatro Lagrada (distrito Arganzuela). Fui a clases de teatro en mi instituto, pero decir que aprendí a interpretar sería tan presuntuoso como generoso sería decir que me enseñaron. Este curso, además de hacerme aprender, me resulta muy divertido.
  • Los módulos de unión a colina de neumococo como herramientas multiuso en estructura y biotecnología de proteínas, del profesor Jesús M. Sanz, en el Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC). Buena exposición de las investigaciones recientes de un pequeño y audaz grupo de biotecnólogos en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
  • Curso de voluntariado, de Solidarios.org. A saber: cuál es el espacio del voluntariado, qué condiciones tiene según la legislación y por qué no puede reemplazar los servicios públicos que deben ser ofrecidos por el Estado.
  • Nuevas estrategias de la lucha contra las ‘superbacterias’, de la doctora Itziar Alkorta. El profesor Sanz ya me había transmitido la preocupación por la resistencia a los antibióticos en muchos países desarrollados (principalmente EEUU, España, Francia). Una estrategia necesaria es persistir en el desarrollo de nuevos antibióticos, pero por sí sola no puede más que postergar la aplicación de verdaderas soluciones. La profesora Alkorta, de forma muy interesante para con el público, nos expuso las hipótesis, sugerencias y resultados de su grupo de investigación.

 

VI. Asistir a, al menos, 17 espectáculos en directo: danza, teatro, música. Los ensayos de funciones teatrales, los monólogos y los conciertos quedan incluidos.

  • Coolturetas Comedy, la Noche de Joan Pico, presentado (evidentemente) por Joan Pico. Siete monólogos humorísticos (uno de ellos, de propina), más de dos horas pasándolo bien. Lo único malo que puedo decir es que comenzó con un notorio retraso, posiblemente incitado por el local para que los clientes consumieran. Me encantó el monólogo de Borja Sumozas, brillante.
  • Un obús en el corazón, del dramaturgo canadiense Wajdi Mouawad, interpretado espléndidamente por el actor nacido en Beirut Hovik Keuchkerian (de madre española). Literato y monologuista, ambos de origen libanés y exiliados a raíz de la guerra que asoló el país, generan un drama desgarrador. Era solo natural escuchar llantos en el teatro.
  • Corta el cable rojo, improvisación de Carlos Ramos, José Andrés y Salomón. ¡Hacía tiempo que no me reía tanto! La división de ambos actos en diferentes números de improvisación, una improvisación rigurosamente probada por el hecho de adaptarse a las tarjetas y los tuits que escribe el público, aportó variedad y frescura respecto a espectáculos similares a los que he asistido en el pasado.
  • Para seguir viviendo, de Antonius Bloc. Teatro indie, con participación de un sinfín de estudiantes de la URJC. A pesar de algunos ingredientes geniales, no concluí que la obra quedara a la altura de su propia ambición.
  • El pintor de batallas, de Antonio Álamo, adaptando la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte. ¡Espectacular interpretación de Alberto Jiménez como Ivo Markovic! Rebellón, sin embargo, no consigue transmitir tanto al retratar las sombras del pasado del fotógrafo más famoso de las guerras de los Balcanes.
  • Lástima que sea una puta, adaptación de Lidio Sánchez Flores de la obra original de John Ford (dramaturgo) en el siglo XVII. Resultó divertido mezclar la Italia renacentista con elementos actuales.
  • Entre cuernos y celos, una adaptación de los Entremeses de Miguel de Cervantes, a cargo del grupo de teatro Zurdos Contrariados. La intención del grupo, cuya interpretación fue muy buena, es mostrar el riesgo al que se aventuraba Cervantes en plena época de Santa Inquisición.

 

VII. Leer, escuchar o visualizar, al menos, 17 artículos, entradas de blog, podcasts o conferencias: de investigación, de divulgación científica, de cualquier rincón de la physis donde alcance la sophia y podamos expresar mediante el logos.

  • Study of thermodynamic properties of various allomorphs of cellulose, de Michael Ioelovich en ChemXpress. Hilando muy fino, el autor aborda la entalpía de formación estándar y la energía libre de las (no muy) distintas formas cristalinas que adopta la celulosa.
  • Grafeno y siliceno, vaya par de gemelos, de J.M. López Nicolás en La Verdad. Carbono contra silicio, grafeno contra siliceno y un visitante inesperado al final del artículo: el siligrafeno, recientemente descubierto. Imprescindible lectura para cualquier persona mínimamente interesada en la ciencia de los materiales.
  • El homo erectus caminaba como nosotros, de Alec Forssman en National Geographic. Huellas de hace 1,5 millones de años son sorprendentemente parecidas a las nuestras. En líneas generales, es posible que el homo erectus fuera más similar al homo sapiens sapiens de lo que tradicionalmente hemos asumido.
  • Idealized powder diffraction patterns for cellulose polymorphs, de Alfred D. French en Cellulose (Springer). La cristalinidad de la celulosa, su polimorfismo, la asignación de índices de Miller y el tamaño de los cristalitos necesitaban una convención. A falta de una norma internacional, los científicos han interpretado los patrones de difracción de rayos X de forma tremendamente dispar, dificultando mucho el entendimiento entre pares. La propuesta de French me parece la mejor y es la que estoy siguiendo congruentemente en mis últimos artículos.
  • Non-wood fibre and global fibre supply, de H. Pande para la FAO. El artículo data de 1998 y resulta excesivamente optimista en las predicciones del uso de fuentes de fibras alternativas a la madera en Occidente. ¡Hasta 5,4 millones de toneladas en Europa en 2010! La realidad fue peor que su peor escenario.
  • How healthy is your ice cream?, de Be Food Smart. Cómo distinguir un helado indudablemente saludable de uno no tan conveniente. Sin obsesionarse por los aditivos, por favor.
  • Shermer’s Last Law, del propio Michael Shermer. Hipótesis trasladadas de la ficción al mundo real para ilustrar el conflicto entre religión y ciencia. Básicamente, “su ley” afirma que una inteligencia extraterrestre que contactara con nosotros sería indistinguible de la deidad.
  • Difficult furnishes, de Martin A. Hubbe en Tappi Proc. Devoré ese artículo. A pesar de ser una publicación alojada en un medio técnico, dirigido a fabricantes de papel e investigadores en ese mismo tema que tienen una formación específica, la exposición del editor jefe de BioResources es clarísima. Muy buen divulgador.

 

Tengo además otros objetivos personales, difícilmente extrapolables. Quiero publicar o comunicar, al menos, 17 contribuciones científicas de cualquier tipo y formato (no necesariamente artículos). Quiero publicar la tercera parte de «El mundo del interior de la tostadora». Quiero terminar la tesis y obligar a todo el mundo a llamarme «doctor».

Y este blog recibirá, al menos, 17 entradas a lo largo de 2017.

Tres copas de mosto

Para numerosos adultos, la Navidad es una época estupenda para el consumismo, la contracción de enfermedades, las incómodas visitas de parientes y la ingesta descontrolada. Sorprendentemente, dichos adultos invierten esfuerzos considerables en hacer ver a sus hijos cuán equivocados están sus padres.

Papá Noel acababa de traer más que lo pedido por la pequeña Ester. Esta niña de ocho años, no obstante, daba más importancia a lo espiritual que a lo material. Lo espiritual era corretear por un espacioso piso en el centro de Madrid, sin pasar frío, escuchando Adeste fideles con alegría, con devoción y con un equipo de sonido de alta fidelidad.

Quizá porque su fe era inquebrantable (pese a que iba a un colegio religioso), Ester prefería a los Reyes Magos de Oriente. ¿A qué niño o niña no le gustaría disfrutar de los privilegios de Jesús, pero sin tener que sufrir la persecución de Herodes el Grande?

¡Ah, sí! A Marta, la hija de la asistenta.

—Que no, Ester. Los Reyes Magos no existen. Tú tienes el telescopio y yo no… porque tus padres son ricos, no porque te portaras mejor el año pasado.

—¡Sí que me porté mejor, tonta!

Desde luego, la explicación en la que coincidían papá, mamá y su hermano le resultaba más razonable. Ella siempre daba la razón a los mayores, incluso cuando los mayores no tenían razón. Fue eso por lo que Melchor, un año antes, le había otorgado un telescopio de cien aumentos. Además, si Marta y su madre eran tan pobres… ¿por qué tenían tantas velas en invierno?

Esta vez, todo sería distinto. Esta vez, la rapaza documentaría la existencia y presencia de Melchor, Gaspar y Baltasar. Ester no creía que tuviera que estar dormida de verdad para que Sus Majestades de Oriente acudieran a su domicilio; tal norma habría sido muy injusta para con los niños que, habiendo desplegado un comportamiento intachable, tenían dificultades para conciliar el sueño.

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Aquel cinco de enero, mamá insistía en ir a la cabalgata un año más. La niña con nombre de reina no lo deseaba tanto, teniendo en cuenta que planeaba ver a los Reyes en su propia casa, pero aceptó porque le encantaba ver a su madre feliz.

—¡Mira, hija, ahí va Gaspar! —exclamó mamá en el Paseo de la Castellana—. ¡Qué carroza tan chula!

—Sí, aunque su traje no sea de verdad. —La infanta vislumbraba el desfile a hombros de su hermano mayor, David, que no compartía el ánimo de las chicas de la casa. ¡Menudo muermo!

Por la noche, la joven espía bebió toda la Coca-Cola que pudo antes de suscitar la alerta de sus padres. Cuarenta miligramos de cafeína fueron suficientes para su infantil cerebro, ayudando a Ester a permanecer despierta.

Cuando unas pisadas resonaron cerca de la habitación de la niña, supo que debía fingir estar dormida. Sí, ella había considerado la posibilidad de que Sus Majestades verificaran que no hubiera testigos de su operación clandestina. Creyéndose más lista que unos individuos cuya edad superaba los dos mil años, salió de su dormitorio cuando se alejaron. Gateando, desplazándose con sigilosa lentitud, Ester llegó al recibidor, se irguió cuidadosamente y asió la consola que llevaba anclada al pantalón de su pijama. Activó la cámara de su Nintendo 2DS. Con su pequeño corazón latiendo aceleradamente, se dispuso a fotografiar a dos de los Reyes Magos. ¡Era la ocasión perfecta!

Desgraciadamente, la oscuridad no permitía distinguir si se trataba de Melchor y Gaspar, de Melchor y Baltasar o de Baltasar y Gaspar. Supo que estaba a punto de salir de dudas cuando uno de ellos dirigió a su propia cara el teléfono móvil que llevaba.

¿David?

¿Qué hacían ahí su padre y su hermano?

Por un instante, la infanta sintió la tentación de advertirles. «¡Los Reyes no van a entrar si estáis en el recibidor!» Pero las acciones de papá y de David evidenciaron que no tenían las mismas intenciones que la niña. Cogieron una llave situada en una estantería alta, la utilizaron para abrir un armario y extrajeron un montón de objetos envueltos con papel de regalo. Dieron buena cuenta de las tres copas de mosto. La chica siempre se había preguntado por qué en su vivienda no dejaban leche o cava a los Reyes, como se hacía en otros hogares; una parte de su mente sugirió que la respuesta estaba relacionada con la intolerancia a la lactosa de su abstemio padre. Pero eso significaba…

Significaba que Marta tenía razón.

Instintivamente, volvió a su habitación sin ser percibida, volvió a acostarse, volvió a fingir estar dormida. Se pellizcó: no era una pesadilla. Decepcionada, deseó que la fantasía de los Reyes Magos hubiese sido cierta. Pero deseó con más fuerza algo más realista: no haber comprobado que no lo era.

En aquel momento, pensó en su madre. ¡Ella seguía siendo tan ingenua…! «Como mamá se entere de que los Reyes son en realidad papá y mi hermano, se va a poner muy triste».

Los párpados de la niña parecían más pesados que nunca, pero aún había algo que quería hacer. Esperó a que los auténticos regaladores volvieran a sus respectivos cuartos y se levantó otra vez. Una vez cumplido su cometido, descansó hasta ser despertada por su madre.

—¡Ester! Sabes quiénes han venido esta noche, ¿no?

—¡Los Reyes! —repuso la hija con un entusiasmo casi natural.

Papá simuló ilusión al abrir los obsequios que le correspondían. La niña siguió su ejemplo. ¡Mamá no podía albergar sospechas! David, por otro lado, apenas se molestaba en fingir. Pero incluso él se sorprendió al ver borrado el destinatario en el principal regalo de su hermana. La etiqueta del telescopio de doscientos veinte aumentos ya no rezaba: «De Baltasar, para Ester».

Con una caligrafía tan exquisita que resultaba difícilmente concebible en un adulto, en la etiqueta del presente podía leerse: «De Baltasar, para Marta».

Cerciorándose de que mamá no la estaba mirando, Ester sonrió y guiñó un ojo pícaramente.

Doc, ¿en el futuro votaremos a Trump o algo parecido?

Si Donald Trump se hubiese presentado a las Elecciones hace dos o tres décadas, con el mensaje actual, sus resultados habrían sido probablemente peores que los de Barry Goldwater. Y no lo digo por el hecho de que su idea de libertad consista en insultar gratuitamente a minorías étnicas. En esta ocasión, me refiero a su posición en materia ambiental.

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El cuadragésimo quinto presidente (de momento, electo) de los Estados Unidos de América niega el cambio climático y pretende abandonar el Acuerdo de París. De hecho, no solía molestarse en plantearlo en forma de duda. Durante su campaña, prefirió tener minutos gratis en la televisión y promoción masiva en Twitter a base de sonar tan ridículo como sea posible:

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Dijo que no volvería a un circo Ringling Brothers después de que ellos prescindieran de los elefantes, aduciendo que no era más que una estratagema para reducir costes. Si algo quería reducir Ringling Bros. era el impacto social de sus abusos sobre los animales. Estaba en el punto de mira de PETA y otras organizaciones animalistas que tampoco le caen bien a Trump. Antes del desistimiento de Ringling, los organizadores tenían que lidiar con manifestantes una y otra vez. Y los manifestantes tenían motivos.

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El amianto o asbesto es un material fibroso indudablemente útil en la construcción, pero está prohibido en casi todos los países desarrollados. Es un cancerígeno de primera categoría. La inhalación de las fibras provoca en los trabajadores de la construcción asbestosis, cáncer de pulmón y mesoteliomas varios. Ello no es un problema para nuestro querido Trump: la eliminación del amianto le pareció “estúpida”:

I believe that the movement against asbestos was led by the mob, because it was often mob-related companies that would do the asbestos removal. Great pressure was put on politicians, and as usual, the politicians relented. Millions of truckloads of this incredible fireproofing material were taken to special “dump sites” because of this stupid law.

Donald J. Trump, en su libro The Art of the Comeback.

No es un fan de las regulaciones medioambientales, lo cual era de esperar. Más chocante en un presidente es que demuestre públicamente su odio a un organismo oficial como es la EPA (la Agencia de Protección del Medioambiente). Es contrario a la energía eólica y firme partidario del carbón (¡anda!, ¡como en China!). Finalmente, para él, como magnate del sector, la construcción masiva puede ser buena para el medio ambiente.

TRUMP: Environmental Protection, what they do is a disgrace. Every week they come out with new regulations.

Q: Who’s going to protect the environment?

TRUMP: We’ll be fine with the environment. We can leave a little bit, but you can’t destroy businesses.

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Being in a position to help out at Jones Beach has been a tremendous feeling. I know detractors will be pleasantly surprised when they see how well integrated the design will be with the environment and the park.

Curiosamente, la protección del medioambiente es una idea en la que Trump insiste mucho. Pero, más concretamente, insiste en la noción que él tiene sobre esa idea. Él piensa que el medioambiente es lo que se ve, lo que se oye, lo que se huele. Tiene la misma concepción al respecto que la reina Isabel I de Inglaterra, pero en el siglo XVI esto era algo excusable.

Pero algo puede estar en apariencia tremendamente limpio y, a la vez, ser tremendamente contaminante. Hasta existe algo llamado contaminación energética.

En fin, ¡esto es lo que está de moda en Estados Unidos! Y eso que no me he metido con su afirmación de que las vacunas provocan autismo. La moda actual es negar la evidencia científica y ser muy políticamente incorrecto. Antes, el fin de ser transgresor podía ser proteger el Amazonas; hoy, insultar a hispanos y musulmanes es la expresión más elevada de la defensa de la libertad.

Sin embargo, a finales de los ochenta y en la década de los noventa, la moda era la protección medioambiental. El Desarrollo Sostenible, la Convención sobre Diversidad Biológica, el Protocolo de Kyoto, etc. Una encuesta en 1988 reveló que el medioambiente constituía la principal preocupación del electorado estadounidense. ¡La principal!

We are ushering in a new decade of environmental consciousness. This is the movement of the Nineties

Blair Holman, Universidad de Carolina del Norte. ¡Este es el movimiento de los noventa!

La legislación medioambiental dio un paso de gigante en Estados Unidos, dejando de ser algo anecdótico a nivel federal, gracias a políticos como Clem Balanoff o Peg McDonell Breslin.

En 1992 se publicaba mi libro de cabecera para este blog: Beyond the Limits.

Mas la moda ambiental no se quedaba en el ensayo y la legislación: también invadía la ficción. John Barnes escribía Mother of Storms, Kim Stanley Robinson escribía Antarctica. Lo verde se hizo habitual en películas de animación como FernGully: The Last Rainforest o Once Upon a Forest. En Madrid, a finales de los noventa, los niños veían el Cyberclub, con un mensaje claramente ecológico (¡Recicla o rebota!). Sí, entonces se veía Telemadrid. Y también llegó por primera vez un Final Fantasy a Europa, y precisamente uno enmarcado en una distopía medioambiental: Final Fantasy VII.

¡Aquellos maravillosos noventa! ¿Qué nos ha pasado?

Filtradas las próximas medidas del Ministerio de Educación

Últimamente he hecho cosas de escasa importancia, tales como participar en el Congreso Nacional del Medio Ambiente o encomendar una peligrosa misión de infiltración a un veterano de guerra…

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…al que no podíamos pagar, de modo que pedimos al becario que hiciera lo mismo. También sustituimos el códec por Whatsapp, que es más barato.

Nuestro hombre, cuyo nombre no puedo revelar pues ello implicaría someter su vida a un terrible riesgo, se llama Jacobo. Sus armas: una pistola de juguete y un paquete de cigarrillos. Su misión: infiltrarse en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Su objetivo: acceder al anteproyecto de ley que afectará al futuro de la investigación y de la docencia en la comunidad universitaria española.

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Pese a que tampoco pudimos justificar una partida de ropa de camuflaje, Jacobo tuvo éxito en su cometido.

He echado un vistazo al texto y no resulta especialmente sorprendente. Continúa en la línea del Real Decreto-Ley 14/2012, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, y del Real Decreto 415/2015, por el que se establece la acreditación nacional para el acceso a los cuerpos docentes universitarios. La exigencia es cada vez mayor, lo cual garantizará la excelencia de los futuros profesores.

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El bueno de Jacobo perdió un ojo en la operación, pero ganó un kilo de gomina.

Sin más preámbulos, pasamos al borrador del preámbulo.

DISPOSICIONES GENERALES

La evaluación de todos aquellos pringaos que pretendan ser profesores titulares tiene como objetivo que las universidades puedan seleccionar a los mejores profesionales con una sincera vocación de servicio público. De hecho, más les vale que la vocación sea sincera, puesto que en virtud de este decreto trabajarán más y cobrarán menos.

Pese a los avances de incalculable valor conseguidos en los últimos años, la situación de la comunidad universitaria española presenta numerosos problemas que suscitan la redacción de este texto. Particularmente, existe una necesidad acuciante de abordar los siguientes hechos:

  • Demasiada gente quiere entrar en la Universidad y aprender, en vez de emprender y permitir que los egresados de la Universidad hagan algo útil por una vez.
  • Hay muchos profesores y, además, cobran como si tuvieran un trabajo de verdad.
  • Los grupos de investigación destinan recursos a cosas que no están demostradas, como el cambio climático. Hace falta más investigación para saber si la investigación sobre el cambio climático precisa de fondos de investigación.
  • Hay ya demasiados docentes que son titulares y tienen una jornada completa, cuando quienes tienen una jornada parcial pueden cobrar menos y dedicar su tiempo libre a publicar.
  • La gente sigue pensando que necesita un contrato indefinido.
  • Entre planificar, investigar, escribir artículos, participar en proyectos con organizaciones privadas o públicas, acudir a congresos y otros encuentros, impartir clases y corregir exámenes, algunos tienen aún tiempo para quejarse.

Artículo 1. Finalidad de la acreditación

El objetivo de la acreditación es abrir la puerta a poder tener, quizás, la posibilidad de algún día poder estar, a lo mejor, cercano a la oportunidad de acercarse a concurrir a los concursos de acceso, tal vez, para el profesorado funcionario de las universidades. Pero nada es seguro, ¡eh! -sic-

Artículo 2. Criterios para la designación de las comisiones de acreditación

  1. La subcomisión de cada comisión de acreditación será designada a dedo por los vocales.
  2. Los vocales de cada comisión de acreditación serán designados a dedo por los secretarios.
  3. Los secretarios de cada comisión de acreditación serán designados a dedo por el presidente.
  4. El presidente de cada comisión de acreditación será designado a dedo por el director de ANECA.
  5. El director de ANECA será designado a dedo por nosotros.

Artículo 3. Requisitos para optar a la figura contractual de ayudante doctor

  1. Serán susceptibles de recibir evaluación positiva aquellos aspirantes que posean al menos el doble de publicaciones que un profesor titular en el grupo donde pretendan ser ayudantes, siempre en revistas de indudable prestigio; 23 meses de estancia en el extranjero en instituciones de innegable prestigio; dos capítulos en libros publicados por una editorial de reconocido prestigio; 400 horas de docencia de inefable prestigio, y gestión de al menos dos proyectos en calidad de director.
  2. Un ayudante doctor no está capacitado para dirigir proyectos.

Artículo 4. Requisitos para optar al profesorado titular

El candidato a una plaza de profesor titular deberá haber recibido al menos dos Premios Nobel en disciplinas distintas. Se valorará que tenga mucha experiencia en la empresa privada, ya que ser profesor está muy bien pero también hay que trabajar. Deberá contar con un mínimo de 127 publicaciones en revistas indexadas en el JCR cuyos derechos haya cedido completamente a multinacionales. De estas publicaciones, seleccionará las cinco más destacadas, las cuales serán evaluadas meticulosamente por una comisión que no sea experta en el tema, que no las leerá y que las juzgará por el prestigio de la revista o libro que las contenga.

Será imprescindible haber dirigido 18 proyectos competitivos con financiación del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MINECO). Ello prueba sin duda alguna el enorme mérito del solicitante, habida cuenta de que el MINECO ofrecerá 17 en todo el territorio nacional.

Artículo 5. Requisitos para optar a ser catedrático jajajaja XD -sic-

  • Tener menos de 65 años.
  • Tener, como mínimo, 65 años de experiencia en la investigación y en la enseñanza. Todos ellos, evidentemente, con evaluación positiva.
  • 12 sexenios reconocidos.
  • Contar con una estancia en la Luna o en la Antártida. En caso de no obtener la calificación A en este aspecto, podrá ser compensada con una estancia de al menos ocho meses en la Atlántida.
  • Haber dedicado la totalidad de la carrera “profesional” a competir contra otros grupos de investigación, excluir autores, firmar en primer lugar artículos donde la contribución del aspirante haya sido nula, explotar a becarios y falsificar memorias de proyectos. Queremos dejar bien claro que este es el tipo de prácticas que el presente decreto fomenta.

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Energía-ficción

Escribo esporádicamente en el blog, además de escribir para mi tesis y para mis publicaciones científicas, porque me gusta escribir. Pero lo cierto es que no solamente me gusta escribir; también me gusta escribir. Disfruto con la narrativa tanto como con el ensayo, aunque me temo que eso me convierte en una persona normal o algo peor.

Como lector, actualmente me apasiona la serie The Second Apocalypse (R.S. Bakker), cuyo sexto libro (tercero de The Aspect-Emperor) ha salido ya al mercado estadounidense, pero que no estará disponible hasta septiembre para quienes, como yo, prefieren leer en Kindle. Esta serie de fantasía puede resultar soporífera para la mayoría de los lectores por su pesada carga psicológica, así que espero que el disfrutar con ella me redima de lo concluido en el párrafo anterior.

Como escritor, tengo dos e-books de fantasía-humor disponibles en Amazon (¡Holandés tenía que ser!, El niño que no quería leer a Balzac). Ambos forman parte de la serie El mundo del interior de la tostadora. Hay gente que, sin deberme dinero o favores y sin amenazas de por medio, me ha confesado que… bueno, alguna sonrisilla esporádica sí que les ha sacado alguna vez.

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No obstante, reza un proverbio: Once an engineer, always an engineer. Lo malo no se puede dejar de lado fácilmente. Así, en las partes más aburridas de El mundo del interior de la tostadora, describo un mundo en que cada ciudad tiene su manera de obtener y de utilizar la energía.

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