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Química, agua y papel

Decíamos ayer:

He de indicar que me encantaría trabajar en un proyecto relacionado con la minimización del consumo de agua en una industria. La industria del papel, mi especialidad, utiliza más agua para producir una tonelada de producto que cualquier otra industria.

Escribí un artículo didáctico sobre cómo pueden aplicarse las técnicas de Water Pinch (resulta increíble e imperdonable que el libro de Mann y Liu, todo un referente, no haya sido reeditado ni traducido al español) a una planta de blanqueo, pero sigo sin noticias de la revista. De todas formas, no descubría nada nuevo: mediante la reutilización y un diseño inteligente, la cantidad de agua empleada para blanquear una tonelada de pasta ha pasado de 100.000 litros a, en el caso concreto de la fábrica de papel de International Paper en Franklin, 11.400 litros.

Entre medias, he pasado seis días en Londres y no ha llovido una sola jornada. Ya hay que tener suerte para que en un mismo mes te llueva en Sevilla y no en Londres. Se podría decir que, aunque yo estuve de vacaciones, la troposfera estuvo sometida a bastante presión, >>insert laugh (porque era un anticiclón y tal, que tengo que explicar hasta los chistes meteorológicos).

A lo que íbamos: de cien mil a diez mil litros en la actividad que consume más agua de la industria que consume más agua.

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Química, agua y comida

El jueves pasado, 15 de septiembre, concluyó el sexto congreso de química EuCheMS, que había comenzado el domingo 11. He disfrutado muchísimo, a pesar de la falta de vino en las comidas e incluso a pesar de la falta de comida en las comidas (desde aquí, agradezco su labor a las empresas del cáterin con el bonito gesto de no mencionar sus nombres). Pero eso no es lo que ha suscitado el título de esa entrada.

¡Y conseguí que Jean Marie Lehm me firmara un autógrafo! También conseguí saber qué cosas había hecho Jean Marie Lehm.

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Primera plenary lecture: Richard Schrock sobre su catalizador «mágico» para reacciones de metátesis de alquenos.

Richard Schrock (Premio Nobel de Química, 2005) es todo un genio de la química orgánica y de los complejos usados en ella como catalizadores; no cabe duda de eso. Pero su ponencia en el mismísimo día de la inauguración no tuvo un enfoque acertado. No fue adecuado frente a miles de personas que tenemos un conocimiento sobre química de complejos similar al conocimiento que tiene Ana Botella sobre… bueno, similar al conocimiento que tiene Ana Botella.

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Contribución y marco legal de la industria química

Por motivos de derechos de uso, todas las imágenes y tablas de esta entrada son de elaboración propia. Asimismo, los datos utilizados están a disposición del público (FEIQUE, INE, etc.) y no se vulnera ningún tipo de confidencialidad o ‘copyright’. Usted puede utilizar el contenido de esta entrada sin necesidad de citarme; eso sí, por ser yo humano y por lo tanto falible, recomiendo contrastar los datos antes.

Contribución fiscal y social

La industria química presenta una contribución salarial y fiscal que suma unos 11.700 millones de euros al año. Los empleos generados directamente no son todos, ya que se estima que el empleo inducido total supera el bonito número de 500.000.

contribucionElaboración propia a partir de datos facilitados por FEIQUE.

Hay más de noventa empresas de la industria química española que están adheridas al programa internacional Responsible Care, un compromiso con la sociedad, la seguridad, el medio ambiente y el futuro. Por nombrar algunas de las empresas adscritas: Acideka, Azko, Arkema, CCP Composites Resins España, CEPSA Química, DOW Chemical Ibérica, Dupont Asturias, ERCROS, ExxonMobil Chemical Iberia, Fertiberia, Grupo Maxam, Nalco Española, Praxair España, Repsol Química, Solvin Spain. En español se traduce a menudo, y no del todo bien, como Compromiso de progreso.
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¿El fracking puede ser sostenible?

El fracking es eso que se lleva tanto en Estados Unidos, algo en Canadá y un poco en Argentina y otros países. Es la causa principal de que Estados Unidos, en comparación con el año 2005, produzca un 30% más de gas y el doble de puestos de trabajo en el sector energético. Parece que las cosas van bien para los que se lanzaron antes a la piscina, y no tan bien para las empresas que llegaron antes a la fiesta: en Shell se arrepienten de haber invertido 24.000 millones de dólares.

Sus defensores se desesperan al ver la oportunidad que estamos perdiendo, mientras que sus detractores advierten de que es verdaderamente catastrófico. ¿Es posible una postura conciliadora?

Tengo la sensación de que estamos abordando un tema complejo como si fuera un mero enfrentamiento entre economía y ecología: ventajas económicas, desventajas medioambientales. En realidad, no se puede exagerar con el impulso que el fracking da a la economía de un país: no hay shale gas o shale oil para toda la vida, el sector energético no es toda la economía y, al fin y al cabo, supone solamente una pequeña parte de los puestos de trabajo. No sabemos realmente cuán grandes son las reservas no convencionales, y las estimaciones de los optimistas vienen a ser cinco veces mayores que las estimaciones de los pesimistas. Por otro lado, en el aspecto ecológico no son todo desventajas. Se trata de obtener un recurso propio, sin necesidad de importarlo (ahorrando el impacto ambiental que ello acarrea), que produce en su combustión muchos menos gases de efecto invernadero por unidad de energía producida que, por ejemplo, el carbón.

Operación de fracturación hidráulica en Dakota del Norte. Fotografía de Joshua Doubek.

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Gaza: una zona ni sostenida ni sostenible

Hace un par de días, parecía que los bombardeos involucrados en la operación Margen Protector (o Filo Protector, según el traductor) habían finalizado. Recientemente, las Fuerzas de Defensa de Israel han emprendido una lenta ofensiva terrestre. Por desgracia, esto no tiene pinta de terminar aún.

De momento, hay más de 200 palestinos muertos, más de 1500 heridos y 300000 personas sin acceso a agua limpia.

Los defensores de la postura israelí, comenzando por las propias Fuerzas de Defensa y sus líderes políticos, sostienen que los daños colaterales se deben al uso de inocentes (incluyendo muchos niños) como escudos humanos por parte de los terroristas. Aun así, ¿desplaza eso la culpa completamente a Hamás? Que un contendiente se despreocupe de su propia población civil… ¿implica que el otro contendiente pueda abrir fuego justificadamente allá donde muy probablemente haya civiles? No, desde luego. Es, de hecho, una excusa pueril. El IV Convenio de Ginebra establecía obligaciones para con los civiles de ambos bandos, y por parte de ambos bandos.

Claro que los terroristas de Hamás hacen uso de escudos humanos, voluntarios o no. Y también es cierto que muchos cohetes son lanzados desde posiciones civiles. Pero el argumento que presentan los defensores de los ataques contra objetivos civiles es todo un non sequitur. La premisa es correcta, pero de ella no se sigue como conclusión que atacar objetivos civiles esté justificado. Las Fuerzas de Defensa de Israel aseguran que sus operaciones buscan minimizar el daño a civiles… ¿cómo? ¿Cómo se compatibiliza eso con atacar edificios de uso exclusivamente civil, tales como edificios de viviendas, por mucha precisión de la que presuman?

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