La encrucijada nuclear

El referéndum celebrado en Escocia el pasado jueves fue todo un ejemplo de participación electoral: más del 85%. Ojalá otras consultas lleguen a ser consideradas igual de importantes. El hecho de que resultara ganadora la opción unionista ahorró quebraderos de cabeza a Londres, pero eso no significa que los dilemas hayan desaparecido. Al fin y al cabo, el gobierno de Cameron, ante la persuasión independentista de Salmond (que dimite), había prometido más poderes y competencias para el parlamento de Escocia. Y para Gales, para Irlanda del Norte y para Inglaterra, claro. En definitiva, parece claro que se va a plantear y negociar el viraje del Reino Unido hacia un modelo más… federal.

Me gustaría hablar aquí de una de las disensiones más curiosas entre el gobierno británico central y el SNP (Scotland National Party), en el gobierno de Escocia. Mientras que el gobierno central apuesta firmemente por la energía nuclear, los dirigentes escoceses son detractores de la misma, no aprueban la instalación de nuevos reactores y son partidarios de avanzar hacia una Escocia nuclear-free. Ello en un país, Escocia, cuyo consumo eléctrico viene suministrado por dos centrales nucleares de Big Six en nada menos que un 46%.

Central nuclear en el suroeste de Escocia, Chapelcross.

En una Europa que, siempre con la excepción de la muy nuclear Francia y alguna otra, parece negada a la ampliación de la energía nuclear (Alemania, p. ej.), el gobierno de Cameron fue el responsable de un acuerdo con EDF para construir la primera central nuclear en… ¡nada menos que 20 años! En palabras de David Cameron:

…[P]roveerá miles de trabajos y proveerá un suministro de electricidad seguro y duradero durante mucho, mucho tiempo.

(La traducción es mía.)

Y eso no se queda ahí, pues hasta 8 nuevas plantas de fisión nuclear podrían ser construidas en el Reino Unido.

Los escoceses, por el contrario, se muestran mucho más favorables hacia la energía eólica como alternativa a los combustibles fósiles: un 62% apoyaría la instalación de aerogeneradores en su área, frente a un 32% favorable a un nuevo proyecto nuclear. Y si bien no quedó claro qué planes energéticos tenía el gobierno escocés en caso de independizarse, las declaraciones de miembros destacados, como Ewing, parecen indicar que los recursos naturales escoceses y las energías renovables irían ganando terreno.

Y es que la energía nuclear está en una encrucijada. Con los combustibles fósiles, es fácil ponerse de acuerdo en que, dado su carácter de no renovables y las emisiones de CO2, su uso debe devenir en una menor proporción, y que, puestos a elegir un combustible convencional, el gas natural debe tener prioridad sobre los derivados del petróleo y el carbón. También es bastante fácil consensuar que las energías renovables son buenas para cumplir objetivos ambientales y de independencia energética, estando la fuente de la disensión en su rentabilidad económica. Pero con las centrales nucleares encontramos posturas opuestas e irreconciliables, como muestra la divergencia entre Francia y Alemania al respecto.

Reactor nuclear pequeño (el de escala industrial tendría muchas más varillas), usado para fines de investigación, en Suiza. Fotografía de Rama.

La eterna discusión sobre la energía nuclear se mantendrá mientras las ventajas sean tan obvias como los inconvenientes. ¿Ventajas? A saber:

  • Si bien la cantidad de uranio en el mundo es limitada, parece que esa limitación no es tan urgente como la del petróleo. El consumo de uranio por unidad de energía obtenida es muy bajo.
  • Las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes son muy escasas.
  • La producción de energía es continua y estable, generalmente maximizando la capacidad de la central en cada caso. No depende de la meteorología, como varias formas de energía renovable, ni de una materia prima de precio muy voluble, como es el petróleo.
  • El coste unitario de la energía (coste variable) es bajo.
  • La fisión nuclear es una tecnología conocida, sin duda más desarrollada que muchas alternativas renovables.

Por otro lado, ¿cuáles son las razones para oponerse a la fisión nuclear para la producción de energía?

  • Los residuos radiactivos (baja, media y alta actividad) son peligrosos y su gestión no es fácil. Pueden tardar muchos, muchos años en perder su actividad.
  • Aunque se asegure una y otra vez que la energía nuclear es segura, el riesgo de accidentes siempre existe, y, de ocurrir, los accidentes pueden tener consecuencias gravísimas. Si algo es básico en seguridad industrial, es que el peligro 0 nunca existe. No todo es automatizable, siempre quedan algunas decisiones a individuos que pueden errar; incluso lo automático puede fallar, evidentemente.
  • No se ha encontrado una manera directa o sencilla de convertir la energía desprendida en la fisión nuclear en energía mecánica utilizable por un automóvil o, en general, un equipo móvil y relativamente pequeño. La aplicación de la energía nuclear, por lo tanto, es limitada.
  • Se necesita inmovilizar un gran capital. Se necesita una inversión muy alta y hay que recuperarla (payback) en relativamente poco tiempo, ya que los reactores nucleares también tienen su fecha de caducidad. Además, desde la fase de proyecto hasta el pleno funcionamiento de un reactor nuclear transcurre mucho tiempo.
  • Por supuesto, la extracción de la materia prima (el dióxido de uranio) tiene también su impacto ambiental. Nunca debe considerarse únicamente el impacto ambiental del reactor en sí.

Finalmente, un inconveniente que debe ser tenido en cuenta es el que surge cuando abordamos el tema desde una perspectiva de futuro: el uranio no es una fuente de energía renovable, su cantidad en el planeta es limitada. La confianza en la energía nuclear significa aplazar la inevitable necesidad de adoptar fuentes renovables de energía. Es alargar el problema, pasar la patata a generaciones futuras. En este sentido, podríamos postular un imperativo categórico en cuanto al sector energético: Intenta producir o consumir energía de tal modo o en tal cuantía que ese modo y esa cuantía pudieran permanecer constantes en el tiempo. El momento de plantearse el modelo energético del futuro es ahora.

Carso_Fuel_pool

Piscina para la disposición de combustible usado, considerado un residuo de alta actividad. Fotografía de Simone Ramella.

Con todo, el suministro eléctrico basado en la fisión nuclear es preferible a la explotación de combustibles fósiles. Sus ventajas son difícilmente discutibles. A mi juicio, la energía nuclear debe situarse en un lugar intermedio de preferencia. Apoyaría un proyecto nuclear si y solo si sirve para reemplazar un suministro actualmente facilitado por otras fuentes no renovables, y no como una forma de huir de la necesidad de fuentes de energía auténticamente renovables, seguras y limpias.

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